Aunque no siempre los soportes sobre los que tuvo su asiento la escritura tuvieron la forma perfecta de ese objeto de culto que conocemos con el nombre de libro, algunas señales, interpretadas con exagerado dramatismo, parecen indicar que estamos asistiendo a los últimos estertores de ese haz de hojas encuadernadas con el que aún convivimos. Tablillas de barro, inscripciones en metal, huesos, vitelas, papiros, pergaminos… precedieron a los libros y a las actuales pantallas, y tal vez esta sucesión histórica habrá que analizarla, desde la perspectiva de este siglo XXI, como un proceso natural.

Cada día que pasa Europa emborrona aún más su ya de por sí patética hoja de servicios respecto a los refugiados. En apenas cinco meses se ha pasado de una impúdica exhibición de supuesta solidaridad sin límites a la construcción de una nueva Europa-fortaleza donde se llega a plantear, incluso, la confiscación de los bienes de aquellos que llegan reclamando asilo o refugio. Éstos últimos, a su turno, han pasado de ser víctimas inocentes merecedoras de toda comprensión y ayuda a convertirse para muchos en casi –o sin el casi- delincuentes, violadores o terroristas destinados a la cárcel, la expulsión o los campos de internamiento.  Sin duda, para hacérselo mirar porque semejante euro-bandazo resulta enfermizo.

España vive un periodo de telenovela política. Basta con acercarse a los periódicos cada mañana o dejarse llevar por las tertulias radiotelevisivas para darse cuenta  de ello. No falta ningún elemento: una buena trama, unas intrigantes filtraciones y un elenco de héroes y antihéroes dispuestos a dar juego. Observo el espectáculo con una media sonrisa tratando de adivinar la secuencia final. En realidad me preocupa que el tema acabe por darme la impresión de que estoy viendo un capítulo de Los Simpsons. Detecté el riesgo durante la campaña electoral, entre baile, debate y ausencias; pero de momento la situación se ha contenido en una atmósfera de suspense del malo. A nuestro vecino de La Moncloa parece que de momento, pero sólo de momento, nadie quiere hacerle la cama en los recovecos de Génova. Lo cual le da tranquilidad suficiente como para seguir fumando su consabido puro con aire de estratega mientras sueña con ver, de una vez por todas, que los intentos por pactar un gobierno ¾¿estable?¾ le explotan en las manos a Pedro Sánchez. Tal vez por eso en ocasiones premia a su público con algún golpe en la mesa contra la inercia del trinque que algunos en sus filas no sólo practicaban sino que difundían y sacralizaban, aunque luego lo haga desvanecer, como acabamos de ver, con gestos como el precinto a Rita Barberá en la Diputación Permanente del Senado. En este punto del ‘show’, la actuación de los secundarios, deseando cantar hasta el aria más complicada después de onerosos años de silencio es, cuanto menos, impagable. Ya se sabe: la memoria es porosa y funciona por oleadas…

Que la Universidad Complutense es una institución hipofinanciada y a la que se ha recortado dinero por parte de los últimos Gobiernos de la Comunidad de Madrid, de forma cicatera y arbitrariamente politizada, no sorprenderá a nadie. De hecho las sucesivas sentencias en contra que ratifican el incumplimiento de la administración regional al no transferir en tiempo y forma cantidades para mantener los equipamientos (edificios, complejos deportivos, instalaciones, jardines de los campus, etc.). Estas sentencias en contra, también han restituido transferencias a otras universidades públicas, no sólo a la UCM. Parejo con el descenso en los recursos públicos por parte de las administraciones, las matrículas han duplicado su valor en los últimos años, dejando a estudiantes aparcados por razones de pobreza, con lo que ha descendido el número de matrículas. Profesores acreditados y con una más que trayectoria docente han tenido que abandonar su carrera o aceptar la precarización sin que salgan plazas a pesar de la alta tasa de jubilaciones que vive la Universidad. Se amortizan sin que nadie hable de la merma de calidad. Ante este panorama, dónde la Complutense plantea debilidades estructurales en cuanto a los recursos, una de las promesas electorales defendidas en campaña por +Complutense (candidatura del actual equipo de Rector Andradas), en la parte del ¿Cómo? + Valores y Recursos, había hasta 10 propuestas encaminadas por un lado a reducir gastos superfluos, cómo la bajada de los salarios a los 200 privilegiados, y propuestas de más enjundia para aumentar ingresos: gestión adecuada del ingente patrimonio Complutense,  de los servicios, infraestructuras y clínicas, ingresos por formación continua o masiva, ingresos por investigación y patentes… Y justo en un par de puntos se mencionaba también: incrementar los ingresos por la colaboración entre la universidad y las empresas y en particular por los contratos al amparo del Artículo 83 de la LOU, sin detrimento de las funciones docentes e investigadoras, agilizando y mejorando la realización de contratos en diversas lenguas, la contratación de personal con cargo a los proyectos y las condiciones económicas y de desarrollo de los mismos. Y aumentar la captación de capital privado (de empresas o particulares) en patrocinios y mecenazgos para la universidad buscando fórmulas imaginativas para ello en forma de cátedras específicas, espacios patrocinados, institutos de investigación, etc.

La reducción de la contaminación, que hoy en día se ha convertido ya en una amenaza para el planeta, debe ser una de las prioridades por las que trabajemos tanto instituciones como el conjunto de la sociedad. Hace unas semanas se llegaba a un acuerdo histórico en París en el que a nivel global se hacía una apuesta clara por tomar medidas contundentes para frenar el cambio climático.

140 caracteres no dan para mucho ¿o sí? La verdad es que depende de nuestro objetivo comunicacional. Hace tiempo conversaba sobre esto mismo, a base de tuits, con Gervasio Sánchez. Debatíamos sobre si podía hacerse periodismo a través de la red de microblogging. Yo defendía que no todos los géneros periodísticos. Pero sí se puede, aunque de otra manera. Cuando uno se plantea si es posible la tarea de relaciones públicas la respuesta es similar. Sí, pero de otra forma. No cuentes con publicar una nota de prensa (agonizantes en sí mismas) sino más bien en conducir tráfico hacia tu activo digital. 140 caracteres no dan para mucho. Sin duda se muestran insuficientes para un comunicado de prensa. Ahora Twitter quiere cambiar esto.

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