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Martes, 03 Marzo 2015 11:40

Outsourcing

Escrito por 
Viñeta: Alicia Úbeda Viñeta: Alicia Úbeda

Outsourcing. Es el término en inglés –se ponga como se ponga Cervantes, lengua única de la globalización- para referirse a la externalización de procesos productivos. Lo emplean las empresas pero también los estados cuando no quieren o pueden hacer lo que les gustaría para lograr sus intereses. Es lo que hacen las potencias occidentales y algunos de sus fanáticos aliados islamistas del Golfo Pérsico y el Bósforo en Siria, Iraq y otros países. Unas y otros quieren acabar como sea con sus milenarias sociedades multiconfesionales dotadas de estados aconfesionales para garantizar la coexistencia y fusión de cristianos y musulmanes de muy distintas denominaciones. Rancio y criminal empeño. Obsesión patológica tan peligrosa hoy como ayer. Presente que, sin embargo, también es pasado mediato o remoto.

Desde finales del siglo XVIII y como abanderado de “Occidente”, Francia se empeñó en entrar en Siria por razones económicas, políticas y también religiosas. En este último caso, su deseo era destruir al cristianismo primigenio y por lo mismo independiente de Roma, faro de “Occidente”. En tal sentido, Francia no hacía más que repetir de manera algo más sutil lo que siglos antes ya hizo de la mano de otros occidentales que entonces se presentaban como “cruzados”. Amin Maalouf, en Las cruzadas vistas por los árabes, deja claro que el objetivo real de ese movimiento era acabar con esas iglesias cristianas orientales, más incluso que enfrentarse al islam, lo que en realidad habría sido una mera excusa barata para lograr lo otro porque entonces el islam apenas tenía tres siglos de existencia y por lo mismo no era ni por asomo mayoría social. A nadie debería de extrañar que en árabe cruzado también se dice “franj”, es decir, franco, francés. Esos mismos franceses que en 1920, y tras derrotar a Yussuf Azmeh y sus resistentes en Maysaloun, impusieron a sangre y fuego en Siria un “protectorado” que ellos mismos se habían asignado junto a los británicos en el acuerdo secreto Sykes-Picot de 1916. Un tiempo en el que Francia se empleó a fondo para descuartizar Siria y trocearla en mini “estados” confesionales al tiempo que los británicos hacían lo mismo en su trozo de protectorado sirio creando el hasta la fecha único estado monoconfesional de la zona. Estado de Israel, se llama.


Otro de los legados de ese periodo que se prolongó hasta 1946 es la bandera de las franjas negra, blanca y verde que algunos pretendieron bandera siria. En realidad es el logotipo de una de las contratas –outsourcing- con el que desde 2011 se busca de manera indirecta lo que los occidentales persiguieron sin éxito en el tiempo de las “cruzadas” y entre 1920 y 1946. Hoy esa ineficiente subcontrata ha sido fagocitada por otra franquicia con nombre de estado monoconfesional. Su propaganda evidencia a las claras su vínculo con la casa matriz, que no está en Oriente Próximo. Son vídeos de gran factura, repletos de efectos especiales, rodados con cabezas calientes, drones y lo que haga falta y editados con equipos de post producción que no existen en Raqqa o en Mosul -donde apenas hay electricidad- pero tal vez sí en LA, la ciudad más poblada de uno de los estados de la Unión y famosa en el mundo entero por sus producciones audiovisuales. Vídeos llenos de guiños a la cultura popular de la globalización occidental, desde el uso de los trajes anaranjados de los presos de Guantánamo made in USA -presentes en series de televisión como “Homeland” o utilizados por bienintencinados activistas occidentales de todo tipo de causas- pasando por un lenguaje simple y directo –de spot publicitario- y expresado siempre en inglés, la lengua de la globalización. La lengua del outsourcing.


Últimamente esos vídeos muestran a todo color y con gran despliegue técnico las ejecuciones de cristianos de Siria, de Iraq o de Egipto, todos ellos herederos del cristianismo primigenio, ese al que perteneció la mayoría absoluta de la población hasta que en el siglo VII después de Cristo surgió el islam. También se muestra la destrucción de su legado patrimonial, no vaya a ser que se sepa que el cristianismo en esos países es anterior al islam. No vaya a ser que en occidente descubran que el cristianismo nace en Siria, Iraq y Egipto y no en París, Roma o cualquier otro confín de eso que se llama “Occidente”.


En esos vídeos se utiliza una de las técnicas de propaganda desarrolladas por el nazi alemán Joseph Goebbels, la de la transposición. Consiste en atribuir a tu enemigo lo que tú eres o haces. En esos vídeos de la subcontrata occidental, cuando se destruyen iglesias y esculturas milenarias y sobre todo cuando se degüella a los cristianos de Siria, Iraq y Egipto a las víctimas se les llama “salibies”, que en árabe es sinónimo de “franj”, es decir, cruzados. Se les atribuye, pues, el nombre de sus verdugos de ayer, de hoy y de siempre. Tal vez sea un simple desliz propagandístico de la subcontrata. Tal vez no y muy pronto veamos a esa eficiente y exitosa empresa de servicios convertida oficialmente en un nuevo estado de la Unión. Globalización, outsourcing, propaganda e Historia.

 

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