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Lunes, 09 Febrero 2015 20:16

Europa: Cambiar el guión de la película

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Al principio de la película "La Comunidad del Anillo" una voz en off comenta, "el mundo ha cambiado, mucho se ha perdido de lo que existió entonces". ¿Son palabras de actualidad? Es verdad que el mundo está cambiando, muchas cosas se han perdido y otras se están transformando. ¿Cómo acabará esta película? 

El mundo está cambiando, es cierto. Lo que ha ocurrido no es una simple crisis financiera, ni siquiera una simple burbuja inmobiliaria. Superar esta crisis implica un cambio radical en la economía, más inversión y una mano de obra más cualificada. Hay que crear nuevas industrias y nuevos negocios que respondan a las necesidades de la sociedad. Además, a la crisis se juntan otros grandes cambios. El cambio demográfico, por ejemplo. ¿Han visto una pirámide de las edades de la población española reciente? La población Europea y española envejece, habrá cada vez menos gente en edad de trabajar y más gente pensionada, pero también, más gente trabajando para cuidar a los ancianos o en la industria farmacéutica. Tampoco podemos olvidarnos de los grandes desafíos planetarios como el cambio climático, el auge de Asia - con Europa y Estados Unidos cada vez con menos peso económico en términos relativos. Mientras tanto, el conflicto ucraniano nos sirve de recuerdo que aunque la paz esté garantizada en la UE, fuera, es otra historia.

Europa se ha propuesto responder a estos desafíos a través de sus políticas. Lo ha traducido en leyes europeas que ya se han aprobado y otras propuestas que esperamos se aprueben muy pronto, bajo la nueva  Comisión Europea y con el nuevo Parlamento Europeo. Para resumirlo en cuatro conceptos, sería: un mercado único europeo más fuerte, un marco legislativo que favorezca a la innovación, inversiones en l+D y en educación y el desarrollo de una economía sostenible. Contar con un mercado único nos beneficia colectivamente, pone a disposición de los consumidores una mayor oferta, y otorga a nuestras empresas el acceso a un mercado de 500 millones de personas. Pero urge completarlo. Se podría empezar con el mercado único de los servicios digitales y las telecomunicaciones, y el mercado único de la energía. Podríamos citar muchos más detalles también importantes para que podamos sacar más provecho del mercado único Europeo - de allí por ejemplo nuestros nuevos reglamentos para facilitar el cobro de deudas de negocios en toda la UE o la nueva Directiva, que entró en vigor este mes, que mejora los derechos del consumidor, ofreciéndole más protección contra los abusos cuando compra productos en el extranjero.

Nuestra sociedad cambia. Nacen nuevas necesidades o nuevas formas de consumir. Ahora mismo, hay 700.000 puestos de trabajo no cubiertos en Europa en el ámbito de las tecnologías de información, por falta de mano de obra cualificada. (¿Qué esperamos para formarla?) Al mismo tiempo, vemos nuevas oportunidades de negocio, que pueden transformarse en empleos si los Estados y la UE crean las condiciones adecuadas – acceso a financiación para nuevos proyectos de "riesgo", reglas claras, menos trabas a la hora de abrir negocios. Es evidente que estos nuevos modelos de negocio van a crear situaciones nuevas, y en algunos casos, van a competir con sectores existentes y forzarlos a adaptarse. Es el caso de los taxis, un caso "de manual" por su complejidad, como hemos visto con la reciente polémica sobre los "apps" como Uber que permiten compartir coches y reservar taxis.

Entiendo que una persona que ha pagado una licencia de 150.000 euros vea con preocupación la potencial competencia de un servicio que no paga licencia. Pero en lugar de intentar poner puertas al campo y prohibir, ¿no pueden las autoridades competentes (nacionales o locales) buscar una salida que no perjudique a los que quieren compartir coches utilizando su móvil? En tercer lugar, más l+D y educación. El aumento del presupuesto Europeo para la l+D es pues una buena noticia para todos los investigadores españoles. Permitirá mantener puestos de investigadores y crear nuevos puestos de trabajo en España. España, entre 2007 y 2013, ha sido el cuarto país que más fondos Europeos para la Investigación y Desarrollo (l+D) ha recibido. Las empresas y universidades españolas están entre las que más participan en proyectos Europeos de l+D. Al mismo tiempo, no podemos ignorar los retos de la educación y formación de los jóvenes. En éste ámbito, pura competencia nacional, Europa solo puede pedir que se destinen el máximo de esfuerzos en los tiempos de restricciones presupuestarias a crear sistemas de formación (la FP dual, por ejemplo) que den más oportunidades a los jóvenes de llegar al mercado laboral con mejores opciones.

En cuarto lugar, la economía sostenible. Aquí podríamos hablar de muchas cosas importantes, empezando por la agricultura. No olvidamos en Europa la necesidad de la seguridad alimentaria, en un mundo más inestable y donde fluctúan más los precios, entre otras razones, por causa del cambio climático. Hemos conseguido mantener y modernizar la política agrícola común. Una política que sigue siendo muy necesaria para España. No solamente comemos productos mejores y más seguros, sino que los exportamos cada vez más al resto de Europa y del Mundo. La economía sostenible no es un lujo, es una necesidad. Pongamos las renovables: ¿son tan caras cómo algunos lo han pintado? Según los análisis de la Comisión Europea, un gran parte de los costes energéticos vienen de deficiencias del mercado energético español, y de la falta de interconexiones con Europa. Y tampoco es que las fuentes de energía "tradicionales" nos salgan baratas. Europa importa energía fósil por un valor de 1000 millones de euros al día. Este dinero se va fuera. Las renovables, en cambio, crearon en Europa 300.000 empleos (muchos con altas cualificaciones, y muchos en España) en los años anteriores a la crisis. Por eso y naturalmente para contener los efectos del cambio climático, la UE está promoviendo objetivos más ambiciosos en materia de reducción de emisiones de CO2 y fomentando el ahorro energético. Así son los desafíos y las respuestas europeas a la crisis. En la película que algunos han creado, Europa sólo habla de recortes y de los bancos. Pero esto es confundir medidas a corto plazo después del estallido de la crisis financiera y la burbuja inmobiliaria (medidas difíciles y con durísimas consecuencias, pero que sólo sirven para no hundirnos aún más) con las políticas para crear empleo y crecimiento futuros. Pero son los gobiernos, y no solamente en la UE, los que tienen que plantearse con qué reformas contestar a los retos del mercado único, la inversión, la economía sostenible, y a los grandes retos estratégicos que mencionaba al principio. Todos juntos podemos cambiar el guión - no sirve mirar hacia Europa y preguntar "¿qué hacen allí?". Reconozco que es más difícil hablar de reformas, porque los resultados no son inmediatos y se abren siempre unos cuantos interrogantes.

¿Cuándo dará sus frutos la reforma educativa, y el nuevo modelo de "FP dual"? ¿Servirá la reforma fiscal para equilibrar recetas y gasto y fomentar la inversión y el empleo? ¿Servirá para generar las recetas necesarias para invertir en educación o l+D? ¿Cuántos empleos en el sector de los servicios creará la anunciada reforma de los colegios profesionales? ¿Cómo fomentar las renovables sin que el coste sea desorbitado? No tenemos todas las respuestas (aún) pero si no afrontamos estos desafíos, perderemos oportunidades de crecimiento.

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