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Martes, 23 Diciembre 2014 00:00

Cómo vivir sin techo también en Navidad

Escrito por  Ylenia Espinosa y Pablo Fritschi

El yugo de la crisis continúa apretando. Con más de cinco millones de parados parece que el ansiado respiro no llega. Mientras tanto, los españoles tienen que hacer frente a prácticamente los mismos gastos que antes. Multiplicados, eso sí. Con tanto y con tan poco, quien puede hace malabares con lo que tiene, pero quien no tiene ha de buscarlo.

Enrique Bayano, conocido por algunos como el poeta de Gran Vía, lleva en la calle 17 años. Antes trabajaba como joyero, pero después “caí en las drogas y me arruinaron la vida”. A pesar de tener tres hijos de dos matrimonios diferentes, “me encuentro solo, me levanto y vengo aquí a escribir y a ver lo que cae”. “Es peligroso estar aquí cuando cae la noche. Un día dos borrachos la tomaron conmigo y sacaron un cúter”, cuenta Enrique Bayano, que muestra una cicatriz en el brazo derecho. “Me da igual que venga el frío, yo voy a seguir aquí, porque tengo que seguir aquí y porque no me queda otra”, explica Bayano.

Es el caso también de una mujer cercana a los setenta años, que no quiere revelar su nombre. Sentada frente al Real oratorio del caballero de gracia “vivo con mi hijo, pero como hay que pagar una hipoteca y los impuestos van para arriba pero la propiedad para abajo, tengo que sacar algo, así que cuando me levanto por la mañana vengo aquí a sentarme”. La anciana explica que su hijo tiene estudios superiores y sabe idiomas, “pero tiene cincuenta años, por eso está en paro”. “La calle es muy dura”, termina diciendo.

Con el horror de la crisis económica, que acaba, en ocasiones, con la posibilidad de solventar las necesidades básicas, priva un techo bajo el que vivir o alimentos que llevarse a la boca, el grito de “ayuda” suena atronador entre las familias en paro, las madres que han de cuidar solas a sus hijos o los pensionistas.

Una de las grandes ayudas que han recibido estas personas es la del Banco de Alimentos. Durante las pasadas jornadas, en lo que llamaron la “gran recogida de alimentos” muchas familias pudieron al menos disponer de forma gratuita del sustento alimenticio que necesitan. Desde esta organización, en la comunidad de Madrid comentan que recogieron del día 28 de noviembre al día 30 más de dos millones y medio de kilos de comida. Cuentan que “con la crisis económica las personas que necesitaban estos recursos se habían multiplicado. Además, la afluencia de donaciones había disminuido con la falta de capacidad de muchos españoles para poder colaborar”. Aun así y gracias al trabajo de los 16.349 voluntarios las despensas de más de 400 comedores sociales y demás organizaciones vuelven a estar llenas. Desde centros comerciales, supermercados, colegios, universidades, parroquias e incluso desde las estaciones de metro se ha recogido esta gran cantidad de alimentos. Los medios de comunicación, las redes sociales y las nuevas tecnologías han sido un factor que ha favorecido la máxima difusión y por tanto el enorme éxito de la campaña.

Resulta curioso que cuando en teoría menos recursos  tienen la gente más se done, pero la necesidad ha sido inminente y la sociedad ha reaccionado de un modo ejemplar.

Otro organismo de ayuda a estas personas son los comedores sociales. Un ejemplo de ellos es el comedor social Hijas de la Caridad. Con apenas siete años abiertos, este organismo ya ha notado los efectos de la crisis. “En la memoria de 2008 consta que dimos 6.708 comidas, la demanda fue subiendo hasta que en 2009 se dieron 11.853. En 2013 ya dimos 15.640. Pero esto no es de ahora, la crisis se nota desde el año 2009”, cuenta Patrocinio García, directora del centro. A este comedor social acuden diariamente cientos de personas, por lo que se lleva a cabo una selección, “a la gente se le pide unos requisitos porque a pesar de que estamos en época de crisis y hay gente que lo necesita de verdad, también siguen habiendo pícaros. Tengo una entrevista personal con ellos para determinar si sus condiciones económicas son propicias para no poder pagarse una comida decente”, explica la directora del centro. 

Según Patrocinio García, “el comedor va a seguir abierto en Navidad. ¿No son épocas para pasar en familia? Pues esta gente también tiene derecho a una cena digna en compañía, así que ahí estamos nosotros para dársela”. Además, y contra todo pronóstico, son los grandes hoteles de lujo de Madrid, como el Meliá o el Ritz quienes ayudan a los comedores sociales de la zona con las comidas que reparten. “Si ellos tienen que dar al día un número de platos a sus huéspedes, cocinan unos pocos más y los reparten”, cuenta la directora del comedor social.

En el año 2012, se produjo el último recuento de personas sin hogar, donde un grupo de voluntarios salió a la calle con la intención de descubrir la cantidad de sin techos que vivían en la ciudad de Madrid. En este último recuento se encontraron un total de 701 personas viviendo en la calle.

La indigencia suele estar vinculada a la droga o la mala vida, pero no siempre existe este vínculo. Cada día más familias se ven obligadas a recurrir a organizaciones sin ánimo de lucro para poder sobrevivir. Entre tanto dramatismo es cuando podemos observar la movilización ciudadana, activa y con fuerza, que intentará que poca gente pase estas Navidades sin tener a dónde ir. 

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