Lavapiés fue antaño el barrio judío de la ciudad. A pesar de tratarse de una hipótesis sin confirmar, se estima que la actual Iglesia de San Lorenzo ocupa lo que fue en su día la sinagoga. El nombre de Lavapiés vendría de una fuente donde se realizaba la tradición judía de lavarse los pies antes de ir al templo a rezar.
La calle del Sombrerete es una de las más importantes de la zona, ya que discurre por varios puntos de interés. El origen del nombre se remonta varios siglos atrás cuando un hombre fue condenado a morir ahorcado por ser el cómplice de un impostor que se hizo pasar por el rey don Sebastián de Portugal. Cuenta la leyenda que, una vez ejecutado, su sombrero vagaba por la calle como si de un espíritu se tratara.
En el barrio de Lavapiés también nos encontramos con La Corrala de Sombrerete, que constituye en la más famosa de toda la ciudad de Madrid. La Corrala fue declarada Monumento Nacional en el año 1977.
Al final de esta misma calle, en la fachada de la Casa de la Vela, se ubica un gran reloj de sol que representa a una en su balcón tendiendo la ropa. Este reloj de sol, obra del artista Ángel Aragonés, es uno de los pocos que hay en Madrid.
Otro de los puntos turísticos de interés de Lavapiés son las ruinas de las Escuelas Pías de San Fernando, ubicadas en la plaza de Agustín Lara. Se trata del primer colegio en Madrid de la orden de los escolapios. Durante la Guerra Civil la iglesia y el colegio fueron incendiados y restaurados en el año 2002. Este edificio fue declarado Bien de Interés Cultural en 1996.
En definitiva, Lavapiés es un pequeño rincón de Madrid donde podremos descubrir la parte más castiza y tradicional de la capital de España. Un barrio que inspiró al pianista Isaac Albéniz para componer su pieza de Iberia.