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Miércoles, 08 Abril 2015 13:54

Entrar con un cojín, salir con un bebé

Escrito por 
Manifestación por la búsqueda de bebés robados Manifestación por la búsqueda de bebés robados

 

Cientos de familias luchan en España a día de hoy contra el presunto tráfico de bebes que hubo en España entre los años 50 y los 90. Ningún caso está reconocido ni por el Gobierno ni por la Fiscalía. Sin embargo, los numerosos documentos administrativos con los que cuentan las familias afectadas respecto a sus hijos supuestamente muertos, muestran demasiadas coincidencias y errores.

Eusebio y Agustina, miembros de la Asociación Adelante Bebes Robados, iniciaron  la búsqueda de su hijo hace dos años, supuestamente fallecido hace 34 años.  

Agustina dio a luz en la Clínica la Milagrosa de Madrid, el 7 de Octubre de 1981, a su tercer hijo varón. La noche anterior al parto, ambos acudieron a la clínica dónde decidieron ingresarla sobre las 12 de la noche. Después de que la matrona la reconociese, les confirmó que Agustina estaba de parto, pero tras una llamada al ginecólogo, los médicos decidieron ponerle una inyección que le quito los dolores y le produjo taquicardias. “Creemos que para retrasarle el parto hasta la mañana siguiente que llegase el ginecólogo”, explica Eusebio. Pasada la noche, a las siete de la mañana, llegó el ginecólogo y  trasladaron a Agustina al paritorio. “Mientras yo esperaba, una monja se acercó a preguntarme que si era el primer hijo debido a lo joven que yo era, yo le conteste que era nuestro tercero, inocente de mí”, cuenta con ligera rabia Eusebio. Tras el parto, el ginecólogo -M.M.S, conocido por estar presuntamente implicado en varios casos de robo de bebés- le comunicó a Eusebio que a pesar de haber sido un parto de nalgas, todo había ido bien. Pero el niño al haber tragado un poco de líquido amniótico tenía que ser reconocido por el pediatra, para más tarde ser trasladado a la clínica 'Kinder'. “No entendía esta decisión, el bebé no había sido prematuro y había pesado casi 4 kg”, cuenta Eusebio. Él mismo explica que personalmente fue en la ambulancia en la que trasladaron al bebé. “Vi durante todo el trayecto a mi hijo perfectamente, sin tubos, sin mascarillas. Absolutamente nada que mostrase que el bebé estaba enfermo”, remarca la víctima. Tras llegar al hospital y esperar en una sala, una doctora le informó a Eusebio que el niño tenía el cerebro hundido y lo más probable es que quedase parapléjico, además tenías las clavículas rotas. 

El bebé fue trasladado a una sala donde se le veía a través de un cristal, estaba en una cuna, sin absolutamente nada que indicase que el niño estaba enfermo. “En la Clínica La Milagrosa me dijeron que todo estaba bien y aquí me decían que mi hijo se iba a quedar inválido, era un bombardeo continuo de malas noticias cuando yo veía a mi hijo tranquilo y sano en su cuna”, explica Eusebio. Al tercer día, cuando Eusebio acudió a ver a su hijo, encontró la cuna vacía. Le dijeron que hacía una hora que el bebé había fallecido y nadie le avisó. “Yo les dije que lo quería ver, pero no me dejaron. Me dijeron que ellos se ocuparían de todo -papeles y entierro-”, señala Eusebio. 

El día 11 de octubre de ese mismo año enterraron al bebé, fue entonces cuándo Eusebio se empeñó rotundamente en que quería ver al bebé. “Yo había visto con mis propios ojos cómo estaba sano y en perfecto estado”, cuenta con el rostro dolido Eusebio. No tuvo más remedio que ponerse serio para que finalmente lo llevasen a una sala dónde le mostraron a su supuesto bebé envuelto en una sábana. “Me lo entregaron y lo único que pude decir fue: “este bebé no es mío, es más grande y más moreno”, pero incidieron en que estaba confuso” explica cabizbajo la víctima. El matrimonio tuvo la duda desde el momento en el que vieron cómo enterraban esa pequeña caja. Nunca se le permitió a Agustina ver al bebé, el cual tras pocos minutos del nacimiento fue separado de su madre sin que esta pudiese darle ni tan siquiera un beso. “Nos dijeron que olvidáramos lo sucedido, que ya teníamos dos hijos y teníamos que pensar en el resto de padres que no tenían hijos”, narra el matrimonio. Se atrevieron a decirnos incluso que era lo mejor que nos podía haber pasado. Pasados varios años, tras varios reportajes mediáticos acerca del tema, decidieron iniciar la búsqueda. Al hablar con otros familiares afectados encontraron que todos coincidian en los hechos sucedidos en el momento del alumbramiento de sus bebés.

Errores, no delitos 

Según datos oficiales del Ministerio de Justicia, en España a finales de febrero de 2014 había unos 350 expedientes de presuntos niños robados, sin embargo, solo en la Comunidad de Madrid constan más de 700 casos, según los miembros de varias asociaciones de Madrid, como SOS Bebés Robados o Todos los Niños Robados son También Mis Niños. "Tanto para el Ministerio de Justicia como para la Fiscalía hay errores administrativos en los casos, no delito", explica Ángel Casero, presidente de la Asociación Adelante Bebés Robados. A pesar de que cada historia es particular, todos los casos coinciden en el mismo modus operandi: el bebé nace y se lo llevan enseguida para que no pueda tener contacto con la madre, lo declaran muerto, el centro hospitalario se encarga siempre de todo -papeles y entierro- y, por último, a los 11 años meten los supuestos cadáveres en un osario sin llamar a las familias -lo establecido por ley a los 10 años para saber si las familias se responsabilizan del cadáver-. Los problemas llegan para los presuntos afectados cuando deciden acudir a hospitales, registros, al Ministerio de Sanidad, a cementerios o iglesias obteniendo respuestas nulas o bien papeles llenos de contradicciones firmados por enfermeras o médicos con nombres falsos -no constan en el registro Colegio de Médicos-.

“Solo confiamos entre las víctimas" 

Desde el 2011, año en el que se desmanteló la presunta trama de robo de bebés tras varias denuncias, el Ministerio de Justicia se puso en marcha para resolver los distintos casos. En febrero del 2013 creó el Servicio de Información a Afectados por la Posible Sustracción de Recién Nacidos, en el que ofrece una Oficina de Atención a las Victimas con la intención de facilitar información y un banco de ADN. Sin embargo, estas medidas han resultado insuficientes para los afectados ya que siguen careciendo de facilidades para la obtención de documentos y pruebas, así como un banco de ADN gratuito para las presuntas víctimas -el coste del conjunto ronda los 2.000 euros-.A lo que se añade la falta de atención psicológica a las víctimas y especialistas en reencuentros familiares así como la necesidad de que se creen oficinas autonómicas de ayuda a los afectados junto con una Fiscalía específica para la sustracción de bebes robados. 

"Desconfiamos de esa bolsa de datos. Cuando esa oficina se creó nosotros ya estábamos muy metidos en la causa por lo que pensamos que lo hicieron para tener todos nuestros datos y saber hasta dónde habíamos llegado", afirma María Begoña Bernal -afectada que busca a sus dos hermanos gemelos-. Todos las victimas recalcan que, dadas las circunstancias, solo pueden depositar su confianza entre ellos. UPyD presentó una moción en el Pleno del Congreso el 12 de junio de 2013 que recogía todas las necesidades de los presuntos afectados. Dicha moción fue rechazada por el Gobierno. 

"No quieren reconocer lo sucedido en España, que forma parte de nuestra historia ya que no solo hay un caso, sino miles", explica Cristina Lancho, presunta víctima. "Están esperando a que los afectados mueran, mis padres no conocerán a sus hijos pero yo no pierdo la esperanza de encontrar al menos, a dos amigos", afirma con tono sarcástico Mª Begoña Bernal, a lo que añade la frase a la que aferran todas las víctimas de este terrible suceso "me cueste lo que me cueste, no voy a abandonar la lucha". 

Javier Ledesma, psicopedagogo y mediador familiar, explica que "es verdad que había robos de niños, pero desde la Sociedad Laboral de Afectados no creemos que haya tantos casos". "Hubo también muchas muertes reales. Se sabe que en la Clínica San Ramón experimentaban con un montón de analgésicos y muchas veces morían -tanto madres como bebés- por la cantidad inapropiada que se les había inyectado", cuenta el psicopedagogo. Ledesma incide en la necesidad del proceso de mediación de reencuentros. “Para un hijo adoptado la búsqueda de sus origenes supone el final del ciclo, para una madre el inicio de una nueva relación. Ambas partes tienen que tener claro la intención de cada uno”, concluye el psicopedagogo. 

La asociación SOS Bebes Robados explica que la sustracción de bebes se inició como una forma de limpiar el "gen rojo" de la sociedad tras el triunfo de las tropas franquistas en la Guerra Civil Española. Con el franquismo se convirtió en una forma de tener hijos para prestigiosas familias adineradas españolas que no podían tenerlos por sus propios medios -una vergüenza en aquella época-, y en la Transición y Democracia se empezó a ver negocio en el tráfico de bebés. Numerosas instituciones religiosas, hospitales -públicos y privados- y nombres de familias prestigiosas del país están presuntamente implicados en lo que parece ser la mayor trama de tráfico humano de la historia española.

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