La favorita del Partido Demócrata, Hillary Clinton, ganó ayer las primarias de Nueva York consiguiendo un 57,6% de los apoyos frente al 42,4% obtenido por su contrincante Bernie Sanders, quien rompe con una gran racha de victorias. Por su parte, el magnate Donald Trump, candidato republicano, se impuso por un amplio margen de diferencia a sus rivales Ted Cruz y John Kasich.
La victoria de Clinton en Nueva York amplía la ventaja de 244 delegados que tiene sobre Sanders y hace casi imposible que éste remonte la diferencia y obtenga los 2.383 delegados necesarios para ganar la nominación bajo las normas demócratas. Además, el Estado de Nueva York es clave ya que están en juego otros 247 delegados, que se repartirán entre los dos candidatos una vez se conozcan los resultados definitivos.
En su discurso tras la importante victoria, Clinton ha dicho que la lucha por la candidatura está "en la recta final" y ha lanzado un mensaje a los votantes de Sanders: "Es más lo que nos une que lo que nos divide". Por otro lado, Clinton también ha aprovechado para cargar contra los principales candidatos del bando republicano: "Trump y Cruz promueven una visión de Estados Unidos que divide y es peligrosa”.
El millonario Donald Trump se alzó con el 61% de los votos, frente al 25% del gobernador de Ohio, John Kasich, y el 15% del senador por Texas, Ted Cruz. De esta manera, Trump podría llevarse los 95 delegados del Estado si suma más de un 50% de los votos en todo el territorio y en cada uno de sus distritos electorales.
Cada vez parece más claro que en el final de la carrera hacia la Casa Blanca se encontrarán Hillary Clinton y Donald Trump, quienes antes han de batallar en una veintena de Estados y dos grandes Estados donde necesitarán marcar un buen resultado: Pensilvania y California.