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Viernes, 30 Octubre 2015 13:29

Afganistán, un conflicto de final incierto

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Soldados del Ejército Nacional Afgano. / Foto: Agencias Soldados del Ejército Nacional Afgano. / Foto: Agencias

Catorce años han pasado del despliegue de tropas internacionales en suelo afgano. Sin embargo, son 37 los años que se han cumplido desde el inicio de la guerra de Afganistán. Una guerra civil que a día de hoy continúa y de la que no se tiene un conocimiento aproximado de cuándo terminará.

La OTAN acordó terminar la misión Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) en 2014, la cual dirigió las fuerzas del Ejército y de la Policía de Afganistán desde 2003. Al seguir existiendo problemas internos en el país, en especial problemas de seguridad, la Alianza del Atlántico Norte emprendió a inicios de 2015 la Operación Apoyo Resuelto. Con esta nueva misión, la OTAN sólo forma y ayuda a militares afganos y, en caso de ataque, emplea apoyo aéreo contra los insurgentes.

Por otra parte, EEUU, que inició su intervención en Afganistán en octubre de 2001, declaró en octubre de este año que mantendrá 5.500 soldados en Afganistán y que únicamente formarán y orientarán a militares y fuerzas de seguridad afganas. Estos soldados norteamericanos permanecerán en suelo afgano más allá del mandato de Barack Obama a finales de 2016, dejando a su sucesor el problema sin resolver.

Problemas internos de Afganistán

Uno de los mayores problemas con los que cuenta Afganistán es la seguridad del país, lo que a su vez es una de las principales razones de la continuidad de fuerzas y organizaciones internacionales. Según el segundo secretario de la Embajada deAfganistán en Madrid, Safer Ali Habibi, el apoyo internacional de la OTAN se ha alargado hasta finales de 2016 debido a los problemas de seguridad que aún persisten, pero “seguirá hasta que Afganistán lo requiera”.

Ángeles Espinosa, corresponsal de El País en Dubái, también opina que la seguridad es uno de los problemas internos, pero que la sociedad está dividida. Una parte está en contra de la intervención militar desde que se derrocó el Gobierno talibán en 2001 y “otra agradece que les hayan liberado del yugo talibán, pero incluso entre los que aplaudieron la intervención internacional hay gente que se ha cansado y se ha saturado de tantas tropas extranjeras; además, han influido los bombardeos a civiles, a reuniones de líderes tribales… que han causado víctimas innecesarias”.

 “Hay numerosos afganos que prefieren que les haga un control en la carretera un soldado extranjero que un insurgente talibán que no sabe lo que le va a hacer, a algunos afganos les da seguridad la presencia extranjera, ya que el Estado de Derecho sólo se aplica en Kabul”, explica Espinosa en relación al momento en el que el Gobierno talibán fue derrocado y empezaron a actuar como insurgentes.

Otro de los problemas que tiene Afganistán es la elevada corrupción. Habibi argumenta que la corrupción se debe a que se implantó una economía de libre mercado sin un estudio previo, por lo que “había mucho dinero y poco reglamento, apenas había normas, algunos de ellos eran jefes de policía provinciales”.

Según el segundo secretario de la Embajada de Afganistán en Madrid, el antiguo presidente afgano, Hamid Karzai, trabajó mucho contra la corrupción creando una comisión de lucha contra la corrupción, la cual “empieza a dar sus frutos ahora con el actual presidente”. Habibi informa, además, de que se ha reducido la corrupción en los bancos y en el Ministerio Fiscal, del cual se han detenido a todos los altos personales que generaban la corrupción.

Por su parte, Espinosa sostiene que el hecho de que el programa paralelode EEUU llevado a cabo por la CIA ofreciera dinero fuera de los circuitos controlados a jefes tribales y locales a cambio de información sobre dónde se escondían los miembros de Al-Qaeda fue una causa de la corrupción. Ese dinero dio poder a los jefes tribales y locales y “denunciaban a enemigos suyos con los que se llevaban mal para que les bombardeará EEUU y poder cobrar el dinero”. Esto también fomenta la corrupción, “dinero fácil que entra por vías no controladas”.

El cultivo de opio es otra de las trabas con las que cuenta esta república, ya que “el dinero que genera la droga es más elevado que del que dispone elGobierno afgano para gestionar el país”, dice Espinosa. Según la periodista, Afganistán es el mayor productor de opio y de heroína. Así se genera un problema económico puesto que “los agricultores en lugar de cultivar manzanas, cultivan opio, se acostumbran al dinero fácil”.

El Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) y la toma de Kunduz por los talibán

El EIIL ha estado adentrándose en el este de Afganistán, lo que ha supuesto un enfrentamiento entre los talibán y el EIIL por liderar la yihad. Habibi no cree que el EIIL se afiance nunca en Afganistán, pues sostiene que los afganos “no comparten esas brutalidades”. Además, dice: “El líder del EIIL en Afganistán se ha desentendido del grupo esta semana por no considerarlos musulmanes”. Aun así, no es algo que esté fuera de lugar y el Gobierno lo toma en cuenta.

A finales de septiembre de 2015, los talibán tomaron la ciudad de Kunduz, quevolvió a ser recuperada por los afganos. Esta toma de la ciudad norteña, según Espinosa, ha hecho darse cuenta al Gobierno y a la Comunidad Internacional de que la insurgencia talibán es latente y de que no están controlados. En especial, llamó la atención porque Kunduz no está en el este ni en el sur del país, donde se encuentran los pastunes, que “son la base sociológica del Movimiento Talibán, pero en Kunduz hay un gran número de población pastuna”.

La Comunidad Internacional está extendiendo la presencia de las pocas tropas que le quedan, sobre todo a raíz de lo sucedido en Kunduz,  y Alemania, según Espinosa, mantendrá más tropas que España puesto que su Programa de Reconstrucción Provincial (PRT) se desarrolló en Kunduz, y “se ha visto que ha dejado mucho que desear”.

De España permanecerán solamente unos pocos efectivos de manera simbólica en el cuartel general de la OTAN en Afganistán, puesto que su PRT, realizado en la provincia oeste de Badghis, “ha sido eficaz, ya que no sólo ayudó de forma militar, sino que también reconstruyó escuelas, casas y edificios gubernamentales”, afirma Habibi.

Por otra parte, la insurgencia talibán advierte de que no parará hasta que EEUU y la OTAN se marchen del país. Habibi dice: “Llevamos cuatro años con un proceso de paz”. Según Habibi, plantean mesas redondas para llegar a un acuerdo entre ambos en el que se respeten los derechos humanos y la Constitución del país, pero los talibán no han asistido a todas las mesas. Además, Habibi sostiene que el antiguo líder talibán, Mullah Omar, se mostraba más receptivo en cuanto a las negociaciones, sin embargo, el nuevo líder, Akhtar Mohamed Mansur, es más radical y cierra más puertas a las negociaciones de paz. 

Afganistán ocupó en 2014, según The Fund for Peace, el puesto 8 de Estados fallidos. Los problemas en Afganistán siguen siendo fuertes pese a que el país haya reducido una mínima parte su dependencia de la Comunidad Internacional, el conflicto afgano es de un fin incierto.

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