Martes, 10 Diciembre 2013 16:20

América, un continente repleto de luz

Escrito por  Beatriz Triguero y Karina Quirola

Las luces, los colores y los sabores se idealizan cuando llega la Navidad. También lo hacen los corazones, que dejan entrever un sentimiento común de unión y humanidad en cada rincón escondido del mundo. América en su totalidad, de norte a sur, coincide con el resto de continentes en la ilusión invertida en este periodo.

Las fiestas navideñas son una tradición mundial. Es momento de dejar los infortunios a un lado y olvidar -durante dos semanas- las atrocidades que se comenten y los desastres que ocurren en el mundo. Las familias se unen con el único interés de abrigarse con la magia de estas fechas.

No obstante, en América del Norte, concretamente en EEUU, la celebración se alarga  a pesar de estar muy vinculada a las tradiciones europeas, pues la sensación navideña llama a la puerta de los estadounidenses el cuarto jueves de noviembre, dándole el nombre de Día de Acción de Gracias. A partir de entonces, comienza oficialmente la Navidad.

El sábado inmediatamente posterior se da rienda suelta a la imaginación de los niños y comienza la temporada de compras y regalos, llevándose a cabo un famoso y tradicional desfile en la ciudad de Nueva York, en el que Santa Claus embellece las sonrisas de los asistentes, radiantes de esperanza.

El motivo originario de estas fiestas en muchos países como España es estrictamente religioso, aunque en EEUU ha sufrido una transformación más avanzada a lo comercial. Las tiendas y los centros de ocio adornan sus espacios con la intención de provocar en los clientes un deseo incontrolable e inducirles a la compra, pues “son fechas en las que, a pesar de la crisis económica, casi nadie se priva; es el motivo perfecto para regalar y que te regalen. En nochebuena y Navidad, al acudir a las reuniones familiares, es habitual obsequiar con regalos”, cuenta Carla Ortiz, española y estudiante de Turismo en EEUU.

A pesar de que los regalos son una parte importante de esta fiesta en el país americano, siguen permaneciendo resquicios de la esencia religiosa. Santa Claus –figura legendaria caracterizada por su simpatía al entregar regalos a los niños la noche anterior a la Navidad- se creó en base al obispo europeo San Nicolás, conocido por su generosidad al obsequiar a los pobres durante el frío invierno.

La decoración del exterior de las casas con miles de luces y dulces, el envío de tarjetas navideñas a seres queridos, el tradicional árbol en el Rockefeller Center de Nueva York con sus 30.000 luces, el pavo asado en la cena de Navidad y la reunión familiar para comer el Christmas Pudding son algunas de las tradiciones de los norteamericanos en estas fechas. Además, acostumbran a realizar numerosas fiestas en los hogares con amigos y familia, aunque también lo hacen en la calle. La más famosa es la de Times Square, Nueva York, para celebrar la víspera de Año Nuevo.

Los hábitos navideños de EEUU -muy similares a los de Canadá-, siempre van acompañados de un entorno blanquecino. La nieve es una forma de dar cobijo a las esperanzas y de cubrir las molestias existentes. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), la recuperación de EEUU es cada vez mayor, pero la crisis puede haber causado un daño irreparable rebajando para siempre el potencial de crecimiento de la primera economía mundial.

Los problemas económicos que a punto estuvieron de generar un colapso por no aprobar los presupuestos, la incesante tasa de desempleo, la caída de los ingresos de las familias, las complicaciones con la cobertura sanitaria o el descenso en el informe PISA de este año –Programa de Evaluación Internacional que mide la educación de los alumnos entre 15 y 16 años en 65 países-, no harán que las familias dejen de ver luces en sus árboles o de sentir la ilusión de años atrás.

La Navidad también llega al otro lado del continente, Suramérica. Desde finales de noviembre las fiestas invaden las calles de Colombia. Éstas también se caracterizan por su iluminación, destacando así el alumbrado de Medellín, considerado uno de los mejores del mundo en 2012. Luis Eduardo Granda lleva 12 años en España pero no deja de visitar su tan preciado país. Respecto a las navidades apuntaba “en Colombia es una celebración muy festiva, se recibe con mucha alegría”, y añadía “toda la gente de los barrios nos reunimos en comunidad, rezamos la novena y cantamos villancicos”.

Propio de las fiestas navideñas es la entrega de regalos, en este caso un 25 de diciembre, cuando se comenta a los más pequeños que es el niño Jesús quien se los ha concedido por su buen comportamiento. Según comentaba Luis, la crisis no rompe con el espíritu navideño, todo lo contrario, invade los corazones de la gente y se convierte en una celebración de acogimiento y unión familiar.

En Ecuador, la Navidad tampoco pasa desapercibida. Es otro de los países donde la festividad navideña se celebra con mucho acogimiento y algarabía. El árbol de Navidad o el Nacimiento son los protagonistas del momento. Jhenny Cayambe Terán, que recientemente ha viajado al país, alega que el ambiente navideño aún no se vive por Ecuador, porque de momento se están festejando las fiestas de Quito (conmemoración de la Fundación de Quito). Sin embargo, apunta que “en comparación con Madrid, las casas aparecen iluminadas y adornadas por la noche, se siente más el ambiente navideño”.

Esto se debe principalmente a que la Navidad se vive en la calle. Uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad es el Panecillo, donde con luces y fuegos artificiales los quiteños pueden apreciar el nacimiento del Niño Jesús. Además, la tradición americana ha llegado hasta este país y será Papá Noel quien haga la entrega de los regalos a las 00h00 del 25 de diciembre. Jhenny decía que, al parecer, la crisis no ensombrece estas fechas y que los ecuatorianos dejan a un lado sus problemas para gozar de la Navidad con entusiasmo y buena fe.

Argentina es otro país donde la Nochebuena y la Navidad son las fiestas más esperadas del año. Las reuniones familiares son muy típicas, pues es el momento idóneo para acoger las fiestas con grandes comidas, tales como lechones a la parrilla, cordero, pollo o el típico asado argentino. Los colores más comunes en la decoración son el rojo y el blanco.

Además, debido a la fuerte presencia de inmigrantes europeos en sus fiestas, éstas se asemejan cada vez más al estilo italiano. Con respecto a la llegada de la Navidad en estos tiempos difíciles, Federico Menotti, universitario de Santa Fe, afirma que “la gente recibe la Navidad en base a su situación personal, algunos recuerdan algún ser querido…”.

En Brasil, las fiestas son recibidas en pleno verano, por lo que se festejan en la playa o en la piscina. Como país latinoamericano no falta la alegría y el regocijo de sus residentes. En la ciudad de Río de Janeiro, en la laguna Rodrigo de Freitas, cada año se monta el árbol de navidad flotante más grande del mundo.

Papá Noel es el encargado de entregar los regalos la noche del 24, aunque con manga corta y pantalones cortos. El papel de este personaje es sumamente importante, por lo que las familias suelen disfrazar a un miembro o contratar a alguien para que realice dicha actividad. De esta forma, en las calles se puede apreciar una gran cantidad de hombres disfrazados, sentados en la acera, esperando a ser contratados por alguna familia.

Finalmente, el último destino es República Dominicana, donde las celebraciones navideñas son una de las fiestas más importantes del año. Es típico empezar las decoraciones y las iluminaciones en la ciudad desde el mes de octubre. Dolores Sisa, dominicana y residente en España desde los 11 años, compara las celebraciones navideñas de su país con las españolas y confiesa que “la gente vive más la Navidad en la República Dominicana, la siente y se implica más. Consiste en compartir con todo el mundo, en la calle, mientras que en España se vive en reuniones familiares en casa.” Es habitual vestirse con ropa nueva cada 31 de diciembre, símbolo de que es un día especial. Esta costumbre sigue vigente a pesar de las dificultades económicas, pues Dolores considera que no es motivo suficiente para romper con el espíritu navideño y señala que “una persona acostumbrada a vivir con poco, no puede decir que está en crisis, vive con lo que puede”.

El entusiasmo, el optimismo, el regocijo, la paz y la unión familiar son los principios que rigen las navidades americanas. Más allá de la crisis, la escasez de recursos o las dificultades personales, la Navidad invade el corazón de las personas y no les impide festejarla con júbilo y pasión.

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