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Viernes, 05 Junio 2015 00:00

En el corazón del Zoo de Amberes

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Jardines del Zoo de Amberes / Foto: Natalia Rodríguez Jardines del Zoo de Amberes / Foto: Natalia Rodríguez

Considerado el zoológico más antiguo de Bélgica y uno de los más viejos de Europa, el zoo de Amberes cuenta con la peculiaridad de estar situado en el pleno centro de la localidad. Alberga más de 5.000 animales de 950 especies distintas. En él se pueden ver desde un arrecife de coral recién estrenado en el acuario a los típicos animales como leones, jirafas y elefantes, hasta otros algo más peculiares como el tapir malayo, el facocero común o el ciervo ratón pequeño.

El Zoológico de Amberes, fundando en 1843, nació con la idea de convertirse en un centro para las ciencias zoológicas y botánicas, debido a las numerosas actividades culturales, educacionales y recreativas que se llevaban a cabo y al aumento de la llegada de animales, se convirtió oficialmente en un zoo tras la Segunda Guerra Mundial.

Se caracteriza por sus numerosos jardines, a los que acuden las familias para realizar picnics tras visitar a los animales. También cuenta con un jardín interior lleno de mariposas que revolotean libremente, un edificio para pájaros, un templo egipcio y un 'nocturama', que es el lugar donde se encuentran todos los animales nocturnos como búhos, murciélagos e incluso ratas.

Pero mantener un zoo tiene bastante trabajo. Tal y como explica Anne Marie Delfosse, guía del zoo de Amberes, “mantener el zoológico cuesta 92.200 euros al día”, por lo que “recibimos ayuda del Gobierno flamenco para poder sufragar los gastos”. Como ejemplos, afirma que sólo diez ampollas antiveneno de las serpientes cuestan 4.000€, o que, al día, sólo los tigres pueden llegar a comer hasta ocho kilos de carne.

Respecto a la alimentación de los animales, una de las medidas que suelen tomarse es esconderles las comidas dentro de sus parcelas. “Su vida en el zoo es muy sedentaria, por lo que al tener que buscar la comida se mueven más y así realizan ejercicios”, declara la guía.

Y es que con la llegada de la primavera, el número de trabajadores debe aumentarse para el mantenimiento del jardín. Cada año, los bulbos de tulipanes han de ser cambiados. Este año se han plantado 6.300 tulipanes nuevos. Y es que los jardines del zoo, además de caracterizarse por su belleza, son un recurso muy usado por los visitantes, ya que es muy común que realicen picnics en los días soleados. “Desde pequeña he ido con mis padres para ver los animales y comer en los jardines” relata Sophie Yilmaz, estudiante amberina.

El zoo también cuenta con su propio taller de carpintería, un laboratorio genético, otro laboratorio parasitólogo y con su propio veterinario. “En la sala de operaciones, el animal más grande que puede operarse es el jaguar. El resto de los animales como jirafas o elefantes, son operados en su parcela”, comenta Anne Marie Delfosse.

Respecto a las toneladas de basuras que se generan al día, el zoo tiene algunos privilegios respecto al resto de la población belga. En el país la basura sólo se recoge un día a la semana, pero en el zoo “los excrementos de los animales se recogen todos los días, ya que se generan 3,6 toneladas diarias”, explica Delfosse.

Los animales muertos sirven de comida para otros

Entre las anécdotas más curiosas del zoo, se encuentra la fuga de un tigre. “Fue durante la Primera Guerra Mundial”, explica Delfosse. “El tigre se escapó por un hueco del Palacio de Cristal y se paseó por el centro de la ciudad”. El tigre atacó a un caballo, por lo que finalmente fue abatido a tiros y murió. “Desde entonces, las medidas de seguridad han ido aumentando y no hemos recibido más sustos”, recalca la guía. Una de las medidas es que los leones y los tigres tienen unas jaulas detrás de sus parcelas a las que sólo van a dormir, para que no haya riesgo de fuga.

Otra de las curiosidades que los visitantes siempre suelen preguntar es saber qué pasa con los animales que mueren. “Se convierten en alimentos para los otros”, confiesa Anee Marie Delfosse.

Entre los espectáculos ofrecidos por el zoo, se encuentra el espectáculo marino de las focas, que se realiza tres veces durante el invierno, aunque en verano se ofrecen hasta cuatro debido a la alta asistencia. “Anteriormente teníamos también delfines, pero la profundidad de la piscina debe ser de seis metros y la nuestra es de tres por lo que tuvimos que prescindir de ellos”, explica Delfosse.

Las focas se encuentran en unas piscinas propias por detrás de los escenarios, por lo que sólo es posible verlas durante los espectáculos o haciendo el tour por el backstage del zoo.

En el tour del backstage se visita el corredor que separa a la Estación Central de tren del zoo donde se encuentra la carpintería, la cocina donde se prepara la comida de los animales y las piscinas donde viven los leones marinos y las focas que realizan los espectáculos, además de las jaulas donde duermen a tigres y leones. “Recomiendo completamente el tour. Me parece muy interesante ver cómo funciona un zoo, además no sé si estas visitas pueden hacerse en otros zoológicos”, explica Tatiana Márquez, estudiante erasmus en Amberes tras haber realizado la visita por el backstage.

El zoo abre todos los días de diez de la mañana a seis de tarde excepto los domingos que se alarga una hora más el cierre. Una visita que asegura la diversión tanto para pequeños como para adultos.

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