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Martes, 06 Mayo 2014 00:00

Los tulipanes, los reyes de los Países Bajos

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El tulipán es una de las flores más famosas. Todo lo que carece en aroma lo posee en belleza e impacto visual. Aunque podemos verlos en jardines y mercados de medio mundo, es en Holanda donde se cultiva el 88% de toda la producción. Con la llegada de la primavera al país naranja se le une una gama de vívidos amarillos, rosas y violetas que en forma de tulipán cercan la vegetación neerlandesa.

 

De la mano de la primavera llega la apertura de Keukenhof, considerado el jardín más bello y colorido del mundo. En él, más de siete millones de tulipanes proyectan su magia a lo largo de más de 30 hectáreas. Marta García que lo visitaba con grandes expectativas señalaba a Infoactualidad lo  “totalmente sorprendente” que fue ver tantas y tan vistosas variedades de tulipanes. Además añade que el hecho de acompañarlos con molinos o lugares como el rincón del amor hace la jornada muy amena. Así lo ratificaba Walter Jensen, portavoz del parque, que en la presentación de esta temporada destacó la necesidad de innovar acorde “con lo que esperan los turistas modernos. Por ejemplo, en uno de nuestros pabellones ofrecemos una breve explicación de la historia del tulipán y su posición en la cultura holandesa. Nuestro objetivo es doble: contribuir a la industria del tulipán pero también al turismo primaveral de los Países Bajos”.

Situado entre Ámsterdam y La Haya, Keukenhof recibe casi un millón de visitantes durante los dos escasos meses que está abierto al público y ostenta el privilegio de ser el lugar más fotografiado del mundo. Sin embargo, la magnitud de turistas no ensombrece la tranquilidad y dulzura que las más de 5.000 variedades de tulipanes de inimaginables tamaños, colores y formas transmite. Cada año el parque adopta un aspecto totalmente nuevo dependiendo del tema central escogido que, para la temporada 2014, es precisamente Holanda. Tras cerrar sus puertas a mediados de mayo, Keukenhof no descansa y jardineros y organizadores comienzan a retirar los bulbos, cortar el césped y plantar los que serán los protagonistas más alegres de la siguiente primavera.

Desde la antigüedad es una de las flores más ansiadas. Los tulipanes son una especie que resiste muy bien las bajas temperaturas y requieren humedad. Además de necesitar pocos cuidados y no mucha luz directa. Entonces, ¿por qué muchos fracasan antes de florecer? No es extraño que miles de los tulipanes que viajan desde los mercados de Ámsterdam a los jardines de otros países no lleguen a brotar. Tal es el caso de Irma Fernández que nos cuenta resignada cómo ninguno de los 15 bulbos que compró en el mercado de las flores llegó a ser un tulipán. La clave está en la época. Dado que necesitan frío para germinar y florecen en primavera el truco está en sembrarlos al comienzo de los fríos otoñales. Y para estas condiciones ningún clima es mejor que el de los Países Bajos. Tras la floración las hojas se marchitan y junto a ellas se hallarán bulbillos nuevos que habrá que conservar en lugares frescos y oscuros  hasta el siguiente otoño.

Los holandeses aman las flores. De hecho, es muy normal ver por la calle a gente con coloridos ramos que utilizan como símbolo de gratitud, disculpa o felicitación. Y así lo confirma Joren Van Assen, “los holandeses suelen ser muy detallistas y además dado que tenemos mucha historia relacionada con las flores, regalarlas es un gesto muy común”. Además esta pasión se remonta décadas atrás teniendo su máxima expresión en la obra maestra de Van Gogh “Los girasoles”.

Sin embargo, al contrario de lo que muchos piensan el origen de tulipán no fue en Holanda sino en Asia Menor donde ya decoraba los hermosos jardines del Imperio Otomano. Su relación con los Países Bajos data del siglo XVI, cuando el botánico Cluisius lo importó para hacer investigaciones médicas. En tan solo unos años ya se había convertido en un símbolo nacional. La tulipomanía había comenzado y fue tal, que un bulbo costaba por aquel entonces lo mismo que una casa en un canal de la capital. Artesanos y aristócratas invertían y especulaban con los bulbos de la siguiente temporada hasta endeudarse. Después de que muchas personas se fueran a la ruina, el gobierno holandés tuvo que regular el comercio de tulipanes y hacer frente a la primera burbuja especulativa de la historia que llevó a Holanda a una profunda crisis económica.

En la actualidad la fiebre del tulipán es muy diferente y forma parte de uno de los motores de la sólida economía neerlandesa. El comercio se realiza a través de los bulbos y flor cortada reportando esta última más de 11 mil millones de euros. En sus más de 10.000 hectáreas repartidas en inmensos campos de ensueño, el país produce anualmente tres mil millones de bulbo de tulipán de los cuales se exportan dos mil millones. Estas bellezas naturales son junto a los molinos, canales y bicicletas los símbolos estrellas del país hasta el punto de tomar el cariñoso apelativo de ‘País de los tulipanes’ o ‘Floristería del mundo’. Con ellos, los holandeses proyectan al mundo su fuerza comercial, turística y cultural.

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