Lunes, 08 Junio 2015 15:54

La Antártida a través del ojo digital

Escrito por  Angie Ramón
Depósitos donde los balleneros guardaban la grasa de las ballenas. Normalmente no se pueden visitar. / F: Mar Marcos Depósitos donde los balleneros guardaban la grasa de las ballenas. Normalmente no se pueden visitar. / F: Mar Marcos

La Antártida, un lugar inhóspito, desértico y caracterizado por su escasa vegetación, animales autóctonos y el temible frío que en los meses más gélidos el ser humano es incapaz de sobrevivir. La profesora de la Facultad de Ciencias de la Información y licenciada en Comunicación Audiovisual, Mar Marcos, cuenta los detalles de su viaje científico hacia uno de los lugares más extraordinarios de la Tierra.

Mar Marcos es licenciada en Comunicación Audiovisual y profesora titulada de la Facultad de Ccinf. Recientemente ha colaborado en un proyecto llevado a cabo por la Plataforma de Divulgación Científica, que consistía en desplazarse hasta la Antártida para filmar trabajos científicos de grupos españoles con el fin de realizar un reportaje de 45 minutos de duración. El objetivo es promover, mediante un documental, estos trabajos de ámbito científico de grandes investigadores del país. Ante esto, Mar Marcos junto con el profesor encargado del proyecto (IPE) y vicedecano de estudiantes de la Facultad, José Antonio Jiménez de las Heras, fueron los afortunados en recibir esta beca de divulgación por parte del Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO). Según explica Marcos, esta campaña comenzó a finales de noviembre y estuvo compuesta de varias fases, siendo en la primera de ellas en la que participó junto con el vicedecano de estudiantes.

El viaje comenzó en Punta Arenas, Chile. Seguidamente pusieron rumbo a la Antártida con un B.I.O Hespérides. Este viaje duró cinco días de navegación, obligados a pasar por el famoso Pasaje del Drake, el tramo más corto que separa América del Sur de la Antártida. “El más temido por los marineros porque confluyen corrientes muy dispares y puede haber olas de hasta trece metros”, asegura Mar. Afortunadamente, durante los días que duró la navegación hasta llegar a su primer punto, Isla Decepción, los 48 pasajeros no tuvieron complicaciones. De esta manera, una vez establecidos en la base militar Juan Carlos I, gestionada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), los investigadores del proyecto científico comenzaron a desarrollar sus tareas.

Isla Livingston sería el siguiente punto de esta aventura. El equipo de la primera fase del programa se alojó en la base militar Gabriel de Castilla, la cual estaba gestionada por militares. En este caso, la presencia militar y de expertos montañeros acompañarían a los científicos en su recorrido. Una de las tareas que la UCM respaldaba era la relacionada con los líquenes, organismos constituidos por un hongo y un alga en forma de simbiosis, y con la cartografía de los glaciares. Según explica la profesora Mar Marcos, “en la Antártida hay muy poca vegetación, solo líquenes; y de fauna hay focas weddle, elefantes marinos, pingüinos de varias clases y leones marinos”. Ejemplar de foca de la Antártida. / F: Mar Marcos

Lo curioso recae en las normas burocráticas que estos viajeros han tenido que aceptar antes de emprender su aventura. Antes de comenzar este viaje a la Antártida, Marcos y sus acompañantes tuvieron que organizarse con el Comité Polar Español (CPE), quienes les obligaron a leer la lectura del Tratado Antártico. “Ahí es donde descubres que no puedes introducir especies que no sean autóctonas. La limpieza era exagerada en la Antártida”, apunta Marcos. Además de estos deberes obligatorios, cada uno tuvo que hacerse un “exhaustivo reconocimiento médico por si encontraban algo que pudiese reproducirse en los próximos meses”, asegura la licenciada en Comunicación Audiovisual.

En este sentido, y a pesar de los constantes exámenes previos, el Polo Sur plasma un encanto extremadamente virgen, debido a su escasa fauna autóctona. De ahí que no sea una tarea fácil la de viajar allí. El MECO y la UCM financiaron esta aventura que Mar Marcos y José Antonio Jiménez de las Heras realizaron con la intención de que el próximo 18 de Junio, el MECO pueda valorar y aprobar el documental que tiene proyección de salir en ‘La  Aventura del Saber’ de La 2, según afirma Marcos.

Durante el mes que duró el trabajo, el paso del tiempo, el clima irregular, las diversas anécdotas que se sucedieron, la calma, el malestar, entre otras circunstancias, no dejaron de lado a los profesores. Pero, a pesar de los momentos malos, ahora la UCM se guarda un éxito más que otras instituciones no tienen. Después de haber estado en países como Perú, Mozambique, Libia y China, ahora la Complutense también llega a la Antártida. Un nuevo proyecto de la Universidad que pronto dará un avance en la carreara científico-divulgativa española.

Un paraíso desértico

Una de las principales características de la Antártida es el indomable clima como factor más importante a tener en cuenta para quienes visiten el continente. Lo primero que hay que conocer es que allí las estaciones van a la inversa, es decir, cuando en Europa es invierno, en la Antártida es verano. Esta es una característica fundamental para las tareas científicas que se quieran llevar a cabo en terreno gélido, pues, como comenta Marcos, el verano allí es de cero grados, mientras que la temperatura en meses fríos llega a -70 grados. Ante esto, “acceder a ella es muy difícil”, ya que el riesgo aumenta significantemente. Además, las temibles ventiscas son muy abundantes en esa zona. La profesora Marcos cuenta que “haciendo una entrevista, una ventisca blanca nos sorprendió y ante esto, uno debe permanecer quieto”. Es en esos momentos cuando uno “se da cuenta de que eres mínimo comparado con la naturaleza”, sentencia la profesora.

Sin embargo, otro de los inconvenientes que presenta este paraíso blanco es el tiempo, ya que cuenta con territorios inhóspitos, como un desierto, cuya población no es más de cuatro mil habitantes. “La sensación de no paso del tiempo es constante. Es una vida dura”, afirma Marcos. Sin embargo, a pesar de la complicada vida que muchos tienen que llevar en este tipo de parajes, la Antártida es uno de los lugares más soñados por la gente, que desean formar parte de ese reducido grupo de personas que han estado alguna vez allí. Para poder contar orgullosos las peripecias de su viaje y afirmar que, en efecto, ‘Sí, yo he estado en la Antártida.’

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