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Domingo, 05 Abril 2015 15:02

Maltrato 2.0

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Maltrato de género Maltrato de género

El avance tecnológico de la sociedad actual es innegable. Internet, las redes sociales y plataformas como WhatsApp nos hacen la vida más fácil. Pero toda historia tiene su lado oscuro. La última conexión, el tick azul y el ‘leído’ mueven masas y cortan un poco más las alas. Si alguien quiere buscar fantasmas, puede hacerlo.

María –nombre ficticio– es una joven menor de edad que conoció a su primer amor con catorce años. Careciendo de experiencia, entró en la situación de quien ama y es correspondido. “Cuando empezamos todo era perfecto. Me cuidaba, me mimaba, era detallista, amable y gracioso”, cuenta la joven, “pero no duró mucho. De la noche a la mañana se volvió muy celoso”, termina diciendo. Todo comenzó, según relata la víctima, en un viaje del instituto “en el autobús vio que estaba hablando con un amigo al que había dejado su novia, me estaba pidiendo consejo. De repente se enfadó muchísimo, me dijo que era una puta y se cambió de asiento. Yo no entendía por qué se ponía así, él mismo conoce al chico con el que estaba hablando y sabe que no hay nada más allá”, explica María. Pero la cosa no quedó así, según relata la menor de edad, su ahora expareja se volvía celosa por momentos, “yo no sabía qué hacer. Miraba mi última conexión en WhatsApp, y si era después de haberme despedido de él o si estaba en línea y no le contestaba se ponía hecho un fiera. Me decía que era una golfa, una mentirosa y una hipócrita”, relata María con voz temblorosa.

Esta historia continuó en la misma tónica y tuvo consecuencias, María cambió su forma de ser, “dejé de relacionarme con mis amigas, hubo un punto en el que ya se enfadaba incluso si salía con ellas. Empecé a ser cauta, demasiado, mi familia no sabía nada, pero intuía que algo pasaba”, relata. Sin embargo, no pudo ocultar su secreto mucho más tiempo, su madre se dio cuenta de lo que pasaba, “al final todo cae por su propio peso. Cuando mi familia se enteró se quedó destrozada. Mis padres querían denunciar, mi hermano fue a buscar a mi exnovio y no le pegó porque pudieron separarlos a tiempo”, explica. Después de esto, la historia tuvo un punto y seguido. A los pocos meses, el chico volvió a por María, esta vez hecho un encanto, y retomaron la relación. “Se portaba con un cielo, yo de verdad pensaba que había cambiado, pero la gente no cambia”, explica la joven.

Nuevas formas de maltrato

Sin duda, el avance de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC’s), ha supuesto un antes y un después en la forma de relacionarse de la sociedad actual. Una comunicación instantánea, gratuita y de fácil acceso que también ha supuesto un cambio en los vínculos afectivos de la sociedad. Según Carmen Sanjurjo, directora del Instituto Asturiano de la Mujer, “con las TIC’s han nacido también nuevas formas de control. Controlar a qué hora te conectas, con quién hablas, en qué grupos de WhatsApp estás, si te has conectado para hablar con alguien y a mí no me has contestado, no sé donde estás, es una nueva forma de control que ya se ha perpetrado”. Sin embargo, según cuenta la directora del Instituto Asturiano de la mujer, el problema no está en las nuevas tecnologías, sino en la persona que las maneja de forma abusiva. “El fundamento de ese control enfermo, que es el que se produce en una relación del maltrato, es el mismo que existía sin esas herramientas. Las TIC’s son el instrumento, pero el fundamento de todo se encuentra en el sentido de la dominación, la carencia de libertad para las mujeres y esa forma de entender la pareja como una relación de posesión y no de ejercicio libre de la afectividad”, explica Sanjurjo.

Desde el Instituto Asturiano de la Mujer ya se encuentran trabajando para concienciar a la juventud de lo que supone ese control que se puede ejercer mediante las tecnologías de la información y la comunicación. “Nosotros hacemos trabajo en el ámbito educativo para mostrar los riesgos del mal uso de las TICS y también para enseñar cómo usarlas de forma adecuada”, explica Carmen Sanjurjo. “Lo que debe quedar claro es que cuando empieza a haber una situación de control a través de las TIC’s, eso indica que no hay libertad y respeto y que, por tanto, podemos estar ya en una situación de violencia de género. Además, el uso de estas redes es una forma de violencia que se puede comprobar y acreditar y que, como toda violencia, tiene un castigo legal”, explica Sanjurjo.

Una historia que nunca acaba

Siguiendo con la historia de María, ella volvió a estar con su pareja pensando que la situación vivida no volvería a repetirse, pero no fue así. “Después de unos meses bien, volvió con más fuerza que nunca, llegó a un punto en el que no me dejaba salir de casa. Estuve dos meses encerrada”. Según María del Pilar Socorro Matud, Catedrática de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la Universidad de La Laguna, “la socialización actual hace que la prioridad de la mujer sea tener pareja para posteriormente formar una familia. Eso pesa muchísimo, por eso aguantan mucho tiempo soportando esta situación”. Además, en cuanto al patrón del maltratador, la catedrática comenta que “es importante tener en cuenta que el maltratador no es malo a tiempo completo, él combina el ser bueno con ser malo, engaña a la mujer y le dice que va a cambiar o que todo es culpa de ella porque lo provoca. Esto es una gran trampa en la que pasa mucho tiempo hasta que la mujer se da cuenta de que no va a cambiar”. Por otra parte, Carmen Sanjurjo explica que “en el periodo de recuperación hay muchos momentos de recaída en los que se puede retomar la relación con el maltratador. Pero hay que comprender y no culpabilizar a la mujer. Lo que suele ocurrir es que los episodios de maltrato vuelven y es entonces cuando hay que volver a ofrecerle el apoyo que se le ha dado inicialmente y acompañarlas a la libertad”.

Romper el silencio

María retoma su historia, “cuando llevaba dos meses encerrada en casa decidí atreverme a salir. Nada raro, fui a una exposición sobre cine con una amiga. Se volvió completamente loco, me dijo que era una zorra y una hipócrita, que no quería volver a verme en la vida”, explica la víctima. “Esto sucedió horas después de que yo volviera a casa, ya de madrugada. Ahí me rompí, me fui a la cama de mi madre, la abracé y me pasé la noche llorando. Ella no me preguntó nada en ese momento, yo se lo conté al día siguiente”, termina diciendo. “Ese mismo día mi madre movió todos los hilos, me llevó al psicólogo y puso una denuncia que aún está en trámites. En pocos meses estoy muchísimo mejor, todo el mundo dice que no me reconoce, yo me siento más feliz y cuando me acuerdo de él, aunque aún con algo en el estómago, pienso, ‘que te den’, y sigo con mi vida”, así relata María el final de una historia en la que estuvo metida dos años y medio.

Según Carmen Sanjurjo, “romper el silencio es lo más difícil. Lo primero que hace un maltratador es romper todo vínculo social que tenga la víctima. Por eso es tan difícil salir del maltrato, porque la mujer se siente aislada. Se consigue salir muchas veces cuando te sientes arropada”.

Cuando la mujer se atreve a alzar la voz y contar la situación que está viviendo, comienza el periodo de recuperación, según Carmen Sanjurjo, cuando esto sucede “debe dirigirse a los servicios especializados de atención a víctimas de violencia de género que hay en cada comunidad autónoma. Ahí recibirá todo tipo de ayudas, entre las que se encuentra el tratamiento psicológico. Pero no se cura en un abrir y cerrar de ojos, es un proceso largo”.

Queda mucho por hacer

Cada municipio cuenta con centros de ayuda especializada a víctimas del maltrato de género, sin embargo, según María del Pilar Socorro Matud, “es cierto que hay mucha más ayuda que hace quince años, pero queda mucho por hacer. Creo que debe mejorar la formación de los profesionales, no solo de los que se dedican expresamente a la violencia de género, sino también de otros ámbitos como el sanitario”, explica la catedrática. “En un juicio, por ejemplo, puedes encontrarte con una negativa a tu denuncia aún en los tiempos que corren. Esto es porque si tú no entiendes qué es la violencia de género, no vas a entender que una mujer aguante veinte años de maltrato. Si no conoces bien las tácticas del maltratador, no vas a entender a la mujer que está denunciando”, termina diciendo Socorro Matud.

La catedrática de la universidad de La Laguna, por último, hace un llamamiento, “si tú no puedes curarte sola un cáncer de estómago, tampoco puedes curar el dolor que produce aguantar ser maltratada durante años. Es fundamental romper el silencio y dejarte ayudar”.

Sin embargo, como cuenta la catedrática, “la vida es eso, hay que, recuperar el control de nuestra vida y empezar de cero”. Porque, al fin y al cabo, como afirma María del Pilar Socorro, “no son víctimas, son supervivientes”. 

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