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Martes, 14 Abril 2015 22:13

El acosador es sexista, poco sociable, agresivo y dominante

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Acoso. Imagen: elcomercio.es Acoso. Imagen: elcomercio.es

El acoso se puede producir de diferentes formas, a nivel físico y psicológico, y por diferentes medios, como Internet o teléfono. El perfil común suele ser de una persona fría, con ningún respeto por los demás y que disfruta persiguiendo y haciendo daño psicológicamente a alguien. Hay diferentes tipos de acoso y por ello, al explicar cómo funciona la mente de estos individuos, se debe tener en cuenta que puede variar en función de los mismos.

Los psicólogos coinciden en que los rasgos más destacados de un acosador son la frialdad, la falta de respeto hacia el resto de sus congéneres, el disfrute por la persecución hacia otros y el daño, más que físico, psicológico que puedan ocasionar en sus víctimas. Se debe tener en cuenta que el acoso puede darse por varios canales, al igual que ser de varios tipos, para intentar analizar qué ocurre en la mente de estos individuos.

La licenciada Silvana Santoro (Centro de Psicología Clínica, Laboral y Forense) apunta que la principal característica que se encuentra en este tipo de perfiles es la anestesia afectiva, es decir, el acosador no siente culpa por lo que hace, los que sufren las consecuencias de sus actos son las personas que están a su alrededor. En estas personas, cuando las cosas no salen como desean, las emociones que experimentan suelen ser la ira, cólera o tristeza. Lo que les mueve es conseguir su objetivo, tener el dominio en su entorno, y para lograrlo simulan que sienten amor, solidaridad o compasión por alguien hasta que consiguen sus objetivos. Para el psicópata cualquier estrategia vale para anular la voluntad de otra persona. Ataca, demuestra su superioridad y muestra el desprecio hacia la víctima, sea en el ámbito laboral o en las relaciones personales.

Psicólogos como Robert Hare o Robert A. Harper apuntan que para catalogar los trastornos psicopáticos de la personalidad hay que tener en cuenta diferentes factores como la autovalorización exagerada, que da lugar a la arrogancia del psicópata, o la ausencia total de remordimiento o culpa. A su vez, hacen referencia a síntomas como la manipulación ajena, lo que hace que utilicen la manipulación y el engaño como recurso. También señalan que la ausencia de empatía en las relaciones interpersonales, problemas en la infancia y una conducta antisocial en la vida adulta, son causas comunes en este tipo de casos. A todo esto hay que añadir comportamientos impulsivos, ausencia de autocontrol, falta de objetivos realistas a largo plazo y una conducta sexual promiscua, entre otros muchos comportamientos.

Una amenaza que puede surgir en cualquier parte

Si se tratan temas de acoso sexual, puede suceder en el terreno laboral, académico, estudiantil o familiar. Esta acción perjudica a personas de ambos sexos, aunque prima el acoso por parte de hombres hacia las mujeres. Los hombres acosadores no ven a las mujeres como compañeras al mismo nivel laboral, y acuden al aspecto sexual como medio para demostrar su superioridad profesional. Entre el agresor y su víctima se produce un contacto físico indeseado, añadiéndose además comentarios lascivos. La situación se complica aún más cuando la carrera profesional de la afectada se puede ver perjudicada por denunciar a su acosador.

Santoro denomina al psicópata como “loco moral” o “loco sin delirio”. Estos términos se utilizan cuando se hace referencia al acosador, ya que en la mayoría de los casos no son capaces de distinguir entre lo que está bien y lo que está mal. El acosador actúa más en unos ámbitos que en otros. Por ejemplo, cuando desarrollan su patología dentro del ámbito familiar, donde las víctimas son la pareja e hijos; el psicópata, visto desde fuera, parece una persona agradable.

Cuando una persona es acosada, sufre un atentado contra la dignidad. También se ve afectada su salud física y psicológica, lo que causa en ésta un sentimiento de culpabilidad y hace que su autoestima disminuya. Además, la víctima sufre ansiedad, estrés, depresión, insomnio y otros síntomas psicosomáticos que afectan directamente a la vida sexual de la afectada. A todo esto se le suma una autodesvalorización, que la incapacita para hacer actividades tan cotidianas como salir a la calle.

No hay un único perfil, pero sí patrones comunes

La licenciada en Psicología Laura Dorado Jiménez señala que “no se debe hablar de que exista un único perfil de acosador, pero sí se puede afirmar que existen patrones de comportamiento comunes; como pueden ser la tendencia al sexismo, una pobre vida social, agresividad o un carácter dominante”. Así, la profesional afirma que suele tratarse de hombres casados o con pareja estable, que ocupan un cargo superior a la acosada y que cuentan con el respaldo de la dirección de la empresa. La licenciada apunta que “la personalidad de este tipo de personas está definida por unos rasgos psicopáticos. Presentan un carácter infantil y caprichoso y no aceptan un no por respuesta”.

Respecto a la rehabilitación de los acosadores, Dorado Jiménez expone que “no podemos generalizar, porque cada caso es distinto y esto hace que el pronóstico de estas personas sea muy diferente”. Para terminar, afirma que lo que se debe hacer es trabajar con ellos para poder conseguir su rehabilitación, evitar que reincidan y así reducir los números de casos de acoso sexual y laboral.

El entorno cercano, clave para la recuperación víctima

Por otro lado, Iván Sanz Arenas, estudiante de Psicología, apunta que cualquier victima puede superar una situación de acoso, pero es determinante la implicación de ésta. Indica que “con terapia psicológica se puede superar el acoso y las consecuencias que éste tiene”. Tan importante es la intervención psicológica como el apoyo familiar y del entorno que la rodea. Además, añade que “la comunicación entre la víctima y las personas cercanas a ella desempeña un papel fundamental”.

Para realizar un diagnóstico correcto es importante no confundirlo con otros cuadros médicos como pueden ser la esquizofrenia o el trastorno narcisista, entre otros. Estas personas no suelen recibir tratamiento de manera voluntaria. Es cuando el entorno del acosador está sufriendo las consecuencias de los comportamientos del psicópata, el momento en el que la familia pide ayuda profesional para intentar que el enfermo mejore. Silvana Santoro apunta que, al tratarse de un trastorno de la personalidad, es difícil que los acosadores se ”curen”, ya que los principales rasgos en este tipo de trastornos son síntomas crónicos e inflexibles. 

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