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Miércoles, 11 Marzo 2015 18:53

La CE se dirige hacia una Europa inteligente

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Los invitados a la conferencia en el JRC/ F: Infoactualidad Los invitados a la conferencia en el JRC/ F: Infoactualidad

Evaluar las presiones que ejercen los factores naturales y humanos sobre los ecosistemas es una de las labores ejercidas por el Instituto de Prospectiva Tecnológica (IPTS) del Centro Común de Investigación (JRC), con sede en Sevilla y otras cuatro ciudades de la Unión Europea, que recientemente ha presentado su labor a gran parte de la comunidad científica.

La Sierra de Albatera, en Alicante, es una de las zonas europeas más afectadas por la desertización. Teniendo como riesgos la pérdida de biodiversidad y los cambios irreversibles de estos ecosistemas áridos, el Centro Común de Investigación (JRC), mediante el Instituto de Prospectiva Tecnológica (IPTS), colabora en el fomento de un uso sostenible de los recursos y en la conservación del sistema. Es sólo uno de los 140 proyectos de investigación del Programa Marco, en el que trabaja el Instituto. Así, este servicio interno de la Comisión Europea (CE) se encarga del asesoramiento científico y técnico a las políticas europeas, y del abordaje y transmisión de nuevos retos e innovaciones a los Estados miembros.

Con sede en cinco países, una de ellas situada en Sevilla, el Instituto proporciona herramientas para valorar las opciones de desarrollo y evaluarlas. De esta forma, el encuentro ‘Estrategias de Investigación e Innovación para la especialización inteligente: Retos y Monitorización de la Implementación’, celebrado el 6 de marzo en la ciudad andaluza, surgió con la intención de dar voz a este proyecto que, desde España, suministra apoyo científico a los desafíos políticos de las regiones y fomenta la creación de nuevas herramientas y normas que generen mejoras sociales y tecnológicas a nivel europeo.

El encuentro contó con la presencia de Corina Creţu, Comisaria europea responsable de política regional; John Bensted-Smith, director del IPTS; Markku Markkula, presidente del Comité de las Regiones; Lambert van Nistelrooij, miembro del Parlamento Europeo; Charlina Vitcheva, directora de Políticas de Cohesión para España; y Xabier Goenaga, jefe de Conocimiento para el Crecimiento del JRC-IPTS; entre otros.

La Comisaria Corina Creţu afirmó que “la investigación y la innovación son las características de la nueva política regional”. Así, añadió que Europa destina 160.000 millones de euros a cuatro temas principalmente: la innovación, la agenda digital, la competitividad de las PIMES, y la eficacia energética y las renovables. A la primera cuestión, la innovación, en la que se centró gran parte del encuentro, se destinan 40.000 millones. A su vez, de esta última cifra, 4.000 millones se invertirán en las estrategias de España, donde la Comisión está ultimando la negociación de sus programas operativos.

Por su parte, la directora de Políticas de Cohesión para España, Charlina Vitcheva, añadió que estos 4.000 millones destinados a I+D+I se distribuyen en un programa nacional y en varios regionales, aunque todos están "sujetos a la condicionalidad de las estrategias de especialización inteligente".

En esta línea, la Comisaria hizo referencia a la producción de aceite de oliva como ejemplo de “especialización inteligente” y creación de “valor añadido”, recalcando la importancia de detectar “nuevos productos más competitivos” donde invertir en innovación y crear empleo. También citó como “buena práctica” en la región andaluza la inversión en parques tecnológicos como Aerópolis o el Campus Tecnológico de la Salud de Granada, actividad que fomenta la creación de entornos tecnológicos en zonas de bajo desarrollo económico y empresarial.

Una apuesta por la economía del conocimiento

El IPTS realiza un análisis de impacto de las políticas llevadas a cabo en los Estados miembros, examinando escenarios de diferentes áreas con el fin de mejorar la competitividad. Trabajan en un gran número de ámbitos, como calidad del aire, química atmosférica, biodiversidad, calidad del agua, datos marinos, bosques, suelos, información espacial, cambio climático, energía renovable, seguridad energética, combustible, transporte de masas, seguridad y calidad de los alimentos, gestión de crisis o gestión de accidentes, entre otros. Todo un conjunto de relaciones científicas con empresas públicas y privadas en torno a los Programas Marco para mejorar la investigación cometida.

En referencia a esta labor, Cretu hizo una retrospectiva por el marco español, reconociendo que, en regiones menos desarrolladas, “hubo un énfasis excesivo en las infraestructuras y poca concentración en los ámbitos más relacionados con el conocimiento o la innovación; una concentración excesiva y especialización en la construcción y actividades de bajo valor añadido, en vez de dedicar y transformar los fondos públicos disponibles hacia la economía del conocimiento, donde además hubiera una menor utilización intensiva de recursos naturales”.

A esta línea de pensamiento se vincula la exposición previa de Lambert van Nistelrooij, miembro del Parlamento Europeo, en la que reconoció que “se precisa un cambio en la negociación, explicar dónde están los puntos fuertes antes de repartir el dinero, tener un enfoque y dirigirlo a la Europa más inteligente, más ecológica y más tecnológica”. Además, añadió que, aunque la especialización inteligente es sólo la primera fase, es esencial por la posibilidad que brinda de combinar aspectos temáticos concretos y trabajar hacia “la escalera de la excelencia”, es decir, conseguir puntos de investigación para Europa mediante el conocimiento que surge de las universidades y otros colectivos.

El JRC cuenta con alrededor de 200 acuerdos de colaboración con entidades de investigación públicas y privadas, universidades, y organismos nacionales e internacionales. Así, se ponen en marcha los objetivos marcados para la consecución de esta Europa “inteligente”; mediante una investigación conjunta, el intercambio personal y la puesta en común de información. Algunos de estos acuerdos, en los que colaboran entidades españolas, son la modelización de las redes de transmisión de gas o la mejora de la calidad de los mares Mediterráneo y Negro.

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